
INTRODUCCIÓN:
Muchas cosas pueden hacernos perder nuestra esperanza, la esperanza que el evangelio nos da, una de esas cosas es la murmuración.
Murmurar es lo mismo que difamar o practicar el chisme. Es hablar deshonestamente de un hermano, con ánimo de desprestigiarle.
La murmuración es condenada por la Biblia. (Santiago 4:11).
La versión La Biblia de las Américas dice “No habléis mal los unos de los otros”. Era cuestión de difamar o calumniar. ¡Les demanda Santiago desistir en hacerlo! Muchas veces el que está mal acusa falsamente a otro, y procura difamar su carácter, con el fin de distraer la atención que podría dirigirse a sus propias culpas Véase Sal.15: 1-3.
Muchos practican la “crítica destructiva”. Aquí entra la enseñanza de Mateo 7:1 y 19:18. (“no dirás falsos testimonio”).
Santiago dice, “El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley”; El que habla mal (injustamente) de su hermano, y le juzga (es decir, le condena), en realidad está hablando mal de la ley de Cristo que manda que uno ame a su hermano (Juan 13:34). Además, condena a la ley de Cristo, porque la trata como si no fuera nada bueno (y lo no bueno se condena). ¡Esto es lo que hace el que difama a su hermano!
Consideremos también Levíticos 19:16 “No andarás chismeando entre tu pueblo”. Los chismes estaban condenados o severamente prohibidos para el pueblo de Dios en los tiempos de la ley de Moisés.
“El que es chismoso anda murmurando de otros, hablando de sus faltas, criticando, insinuando y levantando sospechas.”
Los profetas hablaron de este vicio (Jer. 9:4,5; Ezeq. 22:9)…El remedio: 1 Cor. 13:4-7. El chisme refleja el odio secreto. Nos gusta leer este hermoso texto y hablar del amor; pero en la práctica parece que es más fácil chismear. ¿Cómo las mismas personas hablan del amor y practican el chismear? Sant. 3:9-12. (WP).
Los chismes están en boca de los ociosos (2 Tes. 3:11; 1 Tim. 5:13)
La persona ociosa está muy aburrida, no hace nada y por eso tiene mucho tiempo para entremeterse en los asuntos de otros
El ocioso anda magnificando lo insignificante, denigrando a los demás, haciendo daño irreparable al nombre de otro, mordiendo las espaldas, repitiendo rumores no confirmados para lastimar e inventando historias, todo por no estar estas personas ocupadas en algo provechoso.
La exhortación del apóstol Pablo en 1 Cor. 10:10.
“Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor”.
La advertencia es clara; como aquellos sufrieron por causa de este pecado serias consecuencias y el juicio de Dios, cualquiera que practique ese pecado se verá sufriendo las mismas consecuencias, es decir serán severamente juzgados por el Señor.
Las consecuencias del trabajo del chismoso (Prov. 16:28; 18:8).
Levanta contiendas.
Aparta a los mejores amigos.
Daña profundamente.
La Biblia establece la disciplina (excomunión) para el chismoso. (1Cor. 5:11).
La Biblia de las Américas dice “sino que en efecto os escribí que no anduvierais en compañía de ninguno que, llamándose hermano, es una persona inmoral, o avaro, o idólatra, o difamador, …” así mismo traduce el interlineal Lacueva.
No debemos pues tener asociación con ningún hermano que es difamador o calumniador.
La razón para excomulgar al chismoso que no se arrepiente es para eliminar las contiendas Prov. 26:20.
CONCLUSIÓN:
“No te asocies con el chismoso”. Es el consejo de tu Dios en Prov. 20:19.
El que presta atención a la lengua detractora es porque es igual. Prov.17: 4.
Proverbios 25:23. “El viento del norte ahuyenta la lluvia, y el rostro airado la lengua detractora” fruncir el ceño, o si es por teléfono, simplemente detenerlo (la), diciendo “mis oídos no son bote de basura”. Se requiere valor, puede ofender, pero es lo indicado.